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| Foto: Santiago del Castillo Dextre |
Es
bueno recordar cómo se forjó Huarmey, es muy amplia su historia; ahora, no la
vamos a pormenorizar, más bien vamos a escribirla a grandes rasgos para dar una
idea de cómo se ha logrado hasta hoy este hermoso pero estropeado lugar. Lo decimos
porque actualmente surgen pseudo historiadores y dentro de ellos los que
teniendo muy poco tiempo de vivencia en nuestra Tierra, pecan tanto de
ignorantes como de entrometidos en lo que no conocen.
Lo
cierto es que Huarmey encierra una historia muy rica y va mucho más allá de las
primeras agrupaciones tribales, así lo demuestran los petroglifos hallados en
su vasto territorio. Luego han venido las culturas diversas entre ellas la más
conocida la cultura Moche. Arqueólogos de fama internacional entre japoneses,
alemanes, estadounidenses, cubanos y otros, dan sus opiniones en el sentido
coincidente de que Huarmey a pesar de ser un valle pequeño tuvo la visita de
varias culturas preincas. Ducio Bonavía fue de la misma idea.
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| Foto: Santiago del Castillo Dextre |
Últimamente
los amigos arqueólogos polacos que vienen estudiando nuestro asentamiento
arqueológico EL CASTILLO, emblemático para nosotros, han concluido que la
última cultura en visitar y quedarse buen tiempo por Huarmey, fue la Huari
antes de los Incas; esto lo sostienen por multitud de evidencias encontradas en
ese lugar. Lo hallado hasta el momento no sólo dice de la llegada de dicha
cultura ayacuchana y sureña, sino que lo más interesante e importante es que
rompe el esquema de nuestra propia historia peruana porque hasta ahora se
sostenía que los Huari no habían llegado a la costa norte. Esta conclusión es
valiosísima para los estudiosos de la Historia del Continente, y Huarmey tendrá
el privilegio de ser considerado constantemente en las investigaciones y
estudios correspondientes, para nuestra gloria y orgullo. Esto influye
netamente en nuestra identidad, tan zarandeada en las últimas décadas por
quienes no tienen la más mínima consideración por lo nuestro.
Se
conoce del trabajo y coraje de las primeras familias llegadas luego de la
invasión española. Esto es desde hace quinientos años atrás. Los primeros
registros que se cuentan son las partidas de nacimiento y de bautizo.
Desafortunadamente aquellos registros han desaparecido o deteriorado en su
mayoría, ya sea por descuido, falta de previsión, accidentes de la naturaleza
como terremotos o inundaciones del río. Lo cierto es que carecemos de
documentos que puedan avalar la operación primaria en estos bellos valles que
son una bendición de Dios, una naturaleza envidiable: dos valles, clima
excelentemente variado, la costa con sus dos bellos desiertos al norte, sur y oeste,
el mar prodigioso en especies como en lugares profundos y las hermosas playas. Tenemos
pues, una geografía irrenunciablemente hermosa y dadivosa; estamos cercanos a
la capital de la república, frente al Océano Pacífico, como para comunicarnos
directamente con el hoy envidiado gigante asiático de China si construimos
nuestro gran muelle y su Terminal Marítimo. Pero nos falta inteligencia y nos
sobra estupidez.
Nuestras
primeras familias agenciaron su alimentación con el mar y el agro. Del mar
extraían peces y mariscos de gran calidad alimenticia; y del agro, todo lo
necesario para acompañar ese sano sustento. Cuando llegó la ganadería, las
reses eran trasladadas por vapor o por los arenales costeros hasta el puerto
más cercano que era Supe; en el camino nuestros colosos ganaderos eran
asaltados por cuatreros y, por supuesto, se agarraban a balazos. Eran muy
valientes. Para el caso contaban con muy buenos conocedores de caballos a los
que especializaron para sus correrías en desiertos y quebradas, eran animales
muy fuertes, hechos para soportar grandes caminatas y corridas muy veloces,
soportar el calor costeño y el frío serrano. Raza especial de Caballos
Huarmeyanos de Paso, sí señores. Los conocedores de estos animales eran
expertos tanto en amansarlos como en surtirlos de sus mejores aperos. Asimismo
el jinete huarmeyano se distinguía en su manejo y arrojo para conducir a su
bestia a la que daba trato especial. Surcaban constantemente nuestros desiertos
del norte y del sur entre Casma y Paramonga, diestros en esos terrenos que hoy
los pararinos dicen ser dueños cuando nunca los trabajaron ni conocieron, sólo
venían a nuestros valles para que les regalemos desechos de nuestros
pastizales. También debemos anotar que nuestros abuelos, aparte de grandes
trabajadores de la tierra y el mar, eran hombres de hogar, machistas, hombres
de tres alforjas y de tres porongos de
leche. De religión católica.
Huarmey
también participó para colaborar en la expulsión del ejército realista ayudando
al Generalísimo Don José de San Martín y al Libertador Don Simón Bolívar; por
esas acciones en Noviembre de 1820 en nuestra Tierra Huarmey se proclamó la
Independencia de España. En este punto es necesario recordar a nuestras dignas
autoridades que en años posteriores a la Independencia Nacional de una manera
muy inteligente perennizaron el sacrificio y la honradez de muchos patriotas
cuando al construir nuestra Plaza de Armas, alrededor de ella a sus calles más
cercanas les colocaron los siguientes nombres: la calle “Paso de los Andes”, en
recuerdo a la travesía heróica del Ejército Libertador de Don José de San
Martín desde Argentina, Chile y la Cordillera peruana para luego llegar a Paracas
y empezar a enfrentar al imperio español; la calle “28 de Julio”, para resaltar
el día oficial de nuestra independencia patria; la calle “Libertad” (hoy
desaparecida, estuvo ubicada en la parte posterior del local municipal), para
recordar que siempre debemos luchar por la sagrada libertad tanto individual
como nacional; y la calle o avenida “El Olivar”, porque sus hojitas de olivo son
las que enmarcan las frentes gloriosas de nuestros innumerables héroes. Y esta
plaza de armas es llamada “Plaza de la Independencia” que al frente de ella
tiene a la hermosa Avenida Cabo Alberto Reyes, nombre también de otro héroe
nacional y, sobre todo, huarmeyano. (¡Y ver con indignidad que el cartelito que
señala esta avenida sólo dice “Av. Alberto R.”). Pero sí son prolijos para
colocar nombres de personas que agraviaron a Huarmey, llevan sus nombres en el
Teatro Municipal y luego será en el Hospital de Apoyo!
¿Acaso
no fueron lo suficientemente inteligentes aquellos nuestros primeros padres que
pasaron por la Municipalidad? ¡Se imaginan qué no habrían hecho estos manes de
nuestra patria chica con tanto dinero que vienen malgastando sucesivas
administraciones ediles! ¡Tendríamos una provincia llena de virtudes, llena de
ciudadanos bien educados y bien alimentados! ¡Y una estudiosa y bien preparada
juventud!
En
tiempos de guerra con los chilenos, nuestro territorio huarmeyano fue destruido
por ese lumpen uniformado del sur, maltrataron todo: saquearon haciendas y
chacras, se llevaron ganado para sus cuarteles, violaron a nuestras mujeres y
asesinaron a los que se oponían. Una expresión muy conocida de la época fue la escuchada
a uno de sus soldados: “que rico es el Perú que hasta las cañitas son dulces”.
El profanador chileno se refería a la caña de azúcar.
Hoy
en día nuestra provincia tiene muchos problemas porque se vienen sucediendo
autoridades sin la debida inteligencia, funcionarios mediocres y también en
otras instituciones que sólo piensan en su bienestar. Tienen la oportunidad de
gestionar grandes obras para promover trabajo y no saben emplear el dinero que
antes no tuvimos. No protegen a los jóvenes que hoy salen de las aulas de la
provincia (hombres y mujeres) en cantidad de quinientos cada año y no les
ofrecen ninguna posibilidad de llegar a ser ciudadanos útiles a su terruño. Los
chicos se pierden. Las autoridades… bien, gracias, no pasa nada. Se depreda el
mar, le tiran bombazos matando hasta el alimento de los peces, de las aves
marinas, de los mariscos, etc. El agro no tiene agua cuando el río se seca, la
escala de valores ha sido puesta de cabeza, no hay respeto, los escolares son
buenos marchando, pero… el resultado académico es muy bajo.
¿Y ahora… EL CASTILLO podrá salvarnos?
Por: Juan Morales Plaza

