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| FOTO:SDC |
En estas últimas
semanas hemos sido testigos del ensañamiento para desprestigiar algunas voces, que dentro de ese silencio
impuesto que sabe a impunidad o complicidad, se alzan para romper con la
mediocridad reinante frente a temas de interés para esta Provincia tan postergada. Hoy pareciera que los
amedrentamientos a través de algunas bandas del crimen organizado han dado el
resultado perfecto ya que han logrado sembrar el pánico esperado en una
población que se siente desprotegida y temerosa de buscar legítimamente su reorganización
para reclamar junto a sus autoridades lo que les corresponde.
Hoy para
nadie es desconocido que el grado de corrupción en la política “mal ejercida” a
desencadenado muchos males sociales, pues desvirtuada ya no está al servicio del bien común, sino al
servicio de intereses particulares o mejor económicos de una “derecha recalcitrante
y contestataria” que ha quitado del escenario social una política decente o “bien ejercida” que
busca defender el bien común de nuestra Provincia.
Frente a esta situación de ensañamiento o sometimiento se nos es necesario señalar como cristianos católicos comprometidos en este mes en donde recordamos el martirio de estas dos insignes figuras “modelos de fe” y columnas de la Iglesia “San Pedro y San Pablo” amantes de la justicia y de la verdad que brotan del creador, lo siguiente:
Que es
parte de la doctrina cristiana respaldar toda iniciativa humana que busque
“defender el bienestar social, la dignidad humana, el respeto a la Vida humana
y en la creación”. Por tal motivo cabe recordar a quienes se consideran
católicos cristianos comprometidos y más aun a los que ejercen cargos públicos,
que es un deber que brota de la fe cristiana, la participación activa en la lucha
social en salvaguarda de estos males, así lo exige la carta del Apóstol Santiago
“muéstrame tu Fe que yo por mis obras te mostraré la mía”. Invito pues a los
laicos (bautizados, no consagrados) a luz del magisterio de la Iglesia a
continuar con la lucha y a no bajar los brazos frente a los distintos temas
pendientes en la agenda social de la Provincia, pues el éxito no siempre les
será esquivo.
Por tanto
es necesario exigir el respaldo social para todo grupo humano que busque
resolver los distintos temas agendados y pendientes de respuesta: pués muchos olores nauseabundos
y tóxicos ya se dejan sentir en las
noches frías y nadie dice nada, necesitamos un “hospital y un laboratorio bien
dotado para la provincia”, “un albergue para menores violentados”, “una casa
refugio para las mujeres agredidas”, “un asilo para los ancianos abandonados”, “postas
médicas, con medicinas para los pueblos
del valle y de la sierra”, “una oficina de la defensoría del Pueblo para
Huarmey”, “una división de la fiscalía anticorrupción y otra medioambiental”,
una policía bien dotada de personal para preservar la seguridad de la población,
una “universidad nacional para la Provincia”, un “albergue para niños
abandonados” , una “casa de rehabilitación para drogadictos”, etc.
Invito
pues a la comunidad cristiana a sumar esfuerzos y acoger la exhortación de la
Iglesia que nos exige en el número 36 del documento conciliar del Vaticano II “Luz
para todos los Pueblos” que resuena con fuerza en “este año de Fe”: “Que todos los laicos, es decir los no consagrados, frente a la Política
mal ejercida que incita al mal, al pecado cumplan con la urgente obligación de coordinar fuerzas” es
decir de organizarse, “para sanear las estructuras y los ambientes del mundo que
incitan al pecado, de manera que todas estas cosas sean conformes a las normas
de la justicia y más bien favorezcan que obstaculicen la práctica de las
virtudes. Pues solo “obrando de este modo, se impregnará de valor moral la
cultura y se podrá introducir en la
sociedad el mensaje de la paz.
Hoy necesitamos
más que nunca de cristianos comprometidos con los que sufren, pues en palabras
de escritor y político Irlandés, Edmund Burke: "Para que el mal triunfe,
sólo se necesita que los hombres buenos no hagan nada". En este tiempo el
Señor a través de las figuras insignes San Pablo y san Pedro
no nos pide éxito en el obrar sino fidelidad en la Misión.
Por: P. Alex
Por: P. Alex



